POR UN FUTURO ECOPARQUE SUSTENTABLE

Por Melanie Giselle Ramirez.

Comenzaron las transformaciones de lo que será el nuevo “Ecoparque interactivo de Buenos Aires”. Un lugar diseñado para preservar a los animales en un ambiente más adecuado para las distintas especies, pero que además continuará siendo un destino para el paseo familiar. Asimismo se sumará la educación a través de la tecnología y la interactividad.


By Leandro Kibisz (Own work) [CC BY-SA 3.0], via Wikimedia Commons

El futuro Ecoparque de la Ciudad de Buenos Aires funcionará en el terreno que solía pertenecer al Zoológico de Buenos Aires. Este predio comprende unas 18 hectáreas y esta ubicado en el corazón del barrio de Palermo, junto a la Plaza de Italia y a metros del jardín Botánico. Este lugar llegó a albergar a más de 2500 animales, entre los que se encuentran 89 especies de mamíferos, 49 especies de reptiles y 175 especies de aves.



El Zoológico nació en octubre de 1888, por ordenanza municipal, separándose así del Parque 3 de febrero. A partir de allí fue cambiando su fisonomía, convirtiéndose en uno de los íconos del turismo porteño. No obstante, paulatinamente fue perdiendo su encanto, la despreocupación por parte de la empresa que adquirió el zoológico allá por 1991 y la falta de su mantenimiento hizo de él un lamentable depósito de animales. En junio de 2016, los defensores de animales lograron que el gobierno tomara medidas al respecto, y comenzara a trabajar en los proyectos que permitieran su transformación hacia un parque más apto para los animales que allí habitan y más educativo, permitiendo que siga estando abierto al público, pero haciendo foco en la concientización sobre la flora y fauna valiéndose de las tecnologías que permitan el aprendizaje interactivo.

En sus orígenes, el zoológico adoptó un carácter más científico, su primer director, el Doctor Eduardo Holmberg, buscó que el mismo no fuera simplemente un lugar de exhibición, por lo que introdujo una guía ilustrada del predio y predispuso que sea, también, un lugar de investigación e instrucción. Asimismo, a él se deben los edificios victorianos que buscaban reflejar estilos arquitectónicos de los países de origen de los animales allí instalados (ejemplo de ello son el templo hindú para los elefantes o el monario egipcio), edificios que hoy forman parte del conjunto de Monumentos Históricos de la Nación Argentina.

A su sucesor, Clemente Onelli, se debe el canje de animales con instituciones del resto del mundo. Posteriormente, el nuevo director, Adolfo Holmberg, decide adaptar el lugar creando recintos más amplios en donde los animales pudieran tener mayor libertad de movimientos, suprimiendo -en la medida de lo posible- rejas y jaulas, y separando a los animales del público a través de fosas o zanjas de seguridad.

Durante la década de 1990 el país asistió a fuertes privatizaciones de empresas que brindaban servicios, producto de una política de reducción de gastos por parte del Estado. El zoológico de Buenos Aires no fue la excepción, paso a manos de diferentes concesiones y así fue cambiando progresivamente su estructura interna, deteriorándose a falta de inversiones en el mantenimiento del espacio. En este tiempo se agregan distintas atracciones con foco en aumentar las ganancias, ya sea el paseo en barco, el show de lobos marinos, el acuario, la selva subtropical o el reptilario.



Esta nueva concepción de la economía y del Estado, marca el fin de una época de esplendor del zoológico. Mientras unos miraban al zoológico como una empresa que debía producir ganancias al menor costo posible, condenándola al abandono; otros, por suerte, comenzaban a tomar conciencia del estado crítico en el que se encontraban estos animales. Era lamentable recorrer el predio y ver cómo se descuidaba el mantenimiento del lugar, con los pastos crecidos, los alambres de la granja corridos, los barrotes herrumbrados, los animales con signos de agotamiento y maltrato, buscando ocultarse de la mirada y el bullicio de las personas. En los últimos años se produjeron las muertes de animales emblemáticos del zoo, se comenzaba a hacer visible la falta de mantenimiento del lugar a través de los medios de comunicación, las ONGs en contra del maltrato animal embanderaron la lucha de miles de animales que vivieron toda su vida en cautiverio.

Durante los últimos meses del 2016 el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires evaluó la posibilidad de cerrar el predio y buscar una solución a esta situación priorizando el bienestar de los animales, quienes por no tener una voz propia fueron representados por ONGs a favor de la vida animal.

Fueron tres los proyectos que eligieron la comisión creada por el Gobierno para determinar el futuro del zoológico, dos de ellos consisten en adaptar las 18 hectáreas y crear un jardín ecológico y un parque de concientización ambiental. Un proyecto fue el presentado por el legislador Adrián Camps (Partido Socialista Auténtico) con colaboración de la ONG Sin Zoo. El otro pertenece a Hernán Rossi (Suma+). Ambos tienen en común la determinación de que los animales ya no sean exhibidos al público. Además, se van a tener en cuenta las propuestas ganadoras del concurso internacional organizado por la Sociedad Central de Arquitectos (SCA) y el Ministerio de Modernización, Innovación y Tecnología porteño.

No obstante, los proyectos no son vinculantes, esto significa que no se aplicaran tal cual fueron diseñados. Simplemente serán utilizados de referencia para idear una propuesta superadora que se estima estará lista el mes que viene, por lo que se dará a conocer en el trascurso de abril del presente año.

El tema fue complejo ya que existen condicionamientos para transformar la infraestructura del lugar. Recordemos que este predio fue donado exclusivamente para que allí se creara el zoológico, por lo que no puede trasladarse a otro lugar; y que, en 1997 sus edificios fueron declarados Monumento Histórico Nacional, lo que impide que el parque sea transformado radicalmente.

En junio del año pasado el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, anunció la construcción del Ecoparque interactivo que tendrá como fin contribuir a la conservación de la biodiversidad a partir de planes de desarrollo sustentables, la promoción de la concientización medioambiental y la educación a partir de la recreación y de experiencias interactivas. Asimismo, el espacio continuará estimulando la investigación científica y promoverá acciones de rescate y rehabilitación de fauna silvestre.

By Stanislav Kozlovskiy (Own work (Own photo)) [GFDL or CC BY 3.0], via Wikimedia Commons

La realización del Ecoparque supondrá el traslado de aproximadamente unos 1500 animales que serán reubicados en reservas naturales y santuarios de todo el país para poder comenzar a hacer las transformaciones pertinentes. Quedarán excluidos de ello los animales que por motivos de salud –por su edad o estado- deban permanecer en el lugar para que no corra en riesgo sus vidas. Entre ellos se encuentra el orangután Sandra, quien por ser híbrida no socializa con otros de su especie. No obstante, una propuesta que se sopesa es que los animales que se conviertan en vitalicios ya no sean exhibidos ante la gente.

Actualmente, muchos animales ya han sido reubicados en fundaciones o instituciones cuyas condiciones son más aptas para mejorar su calidad de vida; y otros animales fueron preparados para ser devueltos en breve a su hábitat natural. Fueron 38 los ejemplares de distintas especies que han sido trasladados al Refugio “Güirá Goa”, en la provincia de Misiones. Se trata de ejemplares provenientes del tráfico ilegal que fueron rescatados por la Dirección Nacional de fauna silvestre, que pasarán por una etapa de adaptación antes de ser liberados.

El futuro Ecoparque de la Ciudad de Buenos Aires está en marcha. Por lo pronto, no olvidemos que este espacio se trata de un lugar con historia y que en algún momento supo ser un ícono ineludible para quienes venían a conocer nuestra Buenos Aires querida.

La idea no es que este espacio deje de ser un lugar de paseo familiar y recreación, sino que avance hacia un espacio de valor educativo, promoviendo la concientización sobre el cuidado del medioambiente, dando el marco adecuado para que allí puedan habitar animales en condiciones aptas. Se trata de educar para valorar la vida y respetarla sin que cuente nada más, sin verlos como simple mercancía para aumentar ganancias, sino que forme parte de un proyecto integral de educación y acción por un mundo mejor. Seamos conscientes de este gran paso dado y no olvidemos que esto aún esta comenzando y que sus frutos se verán en los próximos años. ¡A estar atentos!

Melanie Giselle Ramirez


Fuentes:
IBR
Infobae
El País
Página Oficial de la Ciudad de Buenos Aires.

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