¿QUÉ HACEMOS CON LAS PILAS?

Por Javier Serfilippo.

Las pilas siguen siendo un dolor de cabeza. Uno de los grandes dilemas que atraviesa la humanidad en estos tiempos es ¿Qué hacer con las pilas y baterías gastadas? Si bien es un problema a nivel mundial, en esta nota analizaremos la situación de las mismas en la República Argentina.


¿Cómo está el país al respecto?


Según el INTI, consumimos, en promedio, 10 pilas por persona y por año. La misma fuente afirma que en el período 2003-2015 se consumieron un total de 445.782 toneladas de pilas, siendo la totalidad de ellas importadas.

Hasta tanto no se reglamente en este tema la “Ley General del Ambiente", la norma que regula la generación manipulación, transporte, tratamiento y disposición de pilas y baterías es la “Ley Nacional de Residuos Peligrosos” N° 24.051. Según esta legislación, las pilas y baterías agotadas se clasifican como “residuos peligrosos”, por lo que deben ser gestionadas como tales.

A pesar de existir una ley que las regule, todavía la gestión de las pilas usadas es muy deficiente y normalmente terminan tirándose a la basura y tratándose como residuos sólidos urbanos. Se carece de un sistema de gestión formal y federal para este tipo de residuos y, por el momento, las únicas alternativas son: la disposición final en rellenos de seguridad (previa inmovilización de sus componentes por medio de la vitrificación, la cementación o la ceramización) y la exportación.



¿Qué opciones hay?


Relleno de Seguridad

El relleno de seguridad es un método de Disposición Final de Residuos, el cual maximiza su estanquidad a través de barreras naturales y/o barreras colocadas por el hombre, a fin de reducir al mínimo la posibilidad de afectación al medio.

Exportación

En enero del presente año, se logró la primera exportación de pilas para su tratamiento y recuperación en el exterior. Se enviaron a Francia 10 toneladas de pilas y baterías en desuso que fueron recolectadas entre 2008 y 2009 en la Ciudad de Buenos Aires, con el fin de garantizarles un tratamiento adecuado.

Aun así, esto se presenta como un caso aislado y plantea una incógnita sobre cuánto tiempo va a llevar poder adoptar dicha tecnología en nuestro territorio.

Mientras tanto: ¿A dónde llevamos las pilas usadas?

• La Ciudad de Buenos Aires posee Puntos de Recepción de pilas y baterías recargables usadas, pero hay que tener en cuenta lo siguiente: no se reciben pilas y baterías descartables, y sólo aceptan de la marca que trabajan en cada uno de estos puntos. El listado de estos sitios de recepción por barrio figuran en la página web del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, pero lamentablemente no informa la marca que se recibe en cada Punto de Recepción, por lo que habrá que consultarlas personalmente. El listado se puede consultar en: http://www.buenosaires.gob.ar/agenciaambiental/residuos/pilas-recargables .

• En cuanto a las pilas no recargables, la Ciudad no cuenta con ningún punto de recepción hasta el momento. Se recomienda almacenarlas en un lugar seguro hasta que se implemente un sistema de gestión y tratamiento adecuado. Por ejemplo: dentro de botellas plásticas, tapadas y almacenadas en un lugar fresco y lejos del contacto con el agua.



Avances en la recuperación de metales de pilas en el territorio nacional.


Investigadores de la Universidad Nacional de La Plata están trabajando sobre esta problemática y, para nuestro orgullo, han desarrollado la primera planta de procesamiento y reciclado de pilas del país. Se inauguró en junio de 2015 como laboratorio de investigación y desarrollo y tiene por finalidad el cuidado del ambiente.

En esta planta se desarrolla un proceso que permite la recuperación de los metales presentes en las pilas agotadas, logrando un doble propósito: por un lado evitar la contaminación de suelos y aguas subterráneas y por otro recuperar los metales para su reutilización, disminuyendo la explotación minera y la contaminación en la producción de los mismos. La planta cuenta con una capacidad para reciclar 80 kilos de pilas por mes. Eso equivale al consumo de pilas de una población de alrededor de 8.000 habitantes.

Mediante un método artesanal, se corta la carcasa de hierro que recubre las pilas. Una vez abiertas se recuperan los diferentes componentes: cobertura de acero, algo de papel, el barro interno (debido a que tiene una gran cantidad de carbón), y los metales que se reutilizan como el zinc y el manganeso. Una vez separados, se tratan en una solución de ácido sulfúrico generada por un proceso biotecnológico.

Finalmente, el proceso logra separar por precipitación los distintos componentes que pueden reutilizarse obteniendo finalmente óxido de manganeso y carbonato de zinc. El primero puede usarse para fabricar acero y el segundo es aplicado un la industria alimenticia, farmacéutica, naval y hasta en la construcción. Los metales recuperados pueden ser reinsertados en la industria para su uso. De esta manera se transforma un residuo tóxico en un producto algo aprovechable.

Esperamos que este tipo de plantas sigan multiplicándose y perfeccionando sus procesos de recuperación y aprovechamiento de pilas, a la vez que se desarrolle un sistema de recolección que garantice la devolución de las pilas y baterías usadas, y así poder dar, finalmente, una respuesta satisfactoria al dilema de “¿Qué hacer con las pilas?”.

Por Javier Serfilippo
Lic. En Ciencias Ambientales



Fuentes:
INTI – Instituto Nacional de Tecnología Industrial. Informe: Gestión de pilas y baterías eléctricas en la Argentina
UNLP – Universidad Nacional de La Plata
APRA- Agencia de Protección de la Ciudad de Buenos Aires

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