EL DELTA NOS RECIBIÓ CON TODO SU ESPLENDOR

Dicen los que saben, que ciertos individuos tienen una sensibilidad especial a este lugar, el llamado “Mal del Sauce".



"Cuando conoces el Delta y te impregnas de su grandeza difícilmente podrás irte".

La comunidad del Delta de Tigre conoce esta realidad y la vive a diario. El delta enamora a sus habitantes, generando el deseo de cuidarlo y conservarlo. Esto ha devenido en una cultura de colaboración comunitaria para la protección de los ecosistemas. Gracias a la tecnología y las herramientas de comunicación actuales es posible articular el trabajo de los isleños en cooperativas. Estas redes internas están en creciente desarrollo, y poco a poco brinda importantes frutos para el medio ambiente y para la economía de las familias.

Tania es bióloga, creció en la Capital, pero su amor por el Delta le hizo construir allí su casa, sobre la copa de un árbol, para nunca volver.



Ella es el corazón de I Tekoa ("Aldea del agua"), un centro integral comunitario que promueve el desarrollo sustentable en el Delta del Tigre generando conciencia ambiental y revalorizando el ecosistema deltaico. Gracias a sus esfuerzos y trabajo incansable, muchos niños están conociendo la importancia de cuidar los recursos naturales.



Marcelo, integrante del grupo musical isleño “Palmito y los de lirios” llevan su música a las escuelas cuyas canciones relatan historias que describen el ecosistema del Delta. Con pegadizas canciones para los mas chicos



Nieco, a quien conocemos a partir de las reuniones de la Comisión Ambiental de Tigre, fue nuestro guía. Salimos buscando las obras que no cumplen con el “Plan de manejo integral del Delta”, y regresamos con la frescura de una comunidad hermanada, ejemplo de lo que alguna vez fuimos y escuela de la humanidad que debemos ser.

El "Mal del Sauce" se impregnó en nuestra esencia.